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    Prevención

    Hasta un 45% de los casos de demencia podrían prevenirse teóricamente: los 14 factores de riesgo modificables, según The Lancet

    15 Julio 2025
    12 min de lectura
    Grupo de personas mayores caminando juntas en un parque, representando el envejecimiento activo y la prevención de la demencia

    Una de las conclusiones científicas más importantes de los últimos años no habla de medicamentos ni de tratamientos experimentales. Habla de decisiones cotidianas.

    The Lancet Commission on Dementia Prevention, Intervention, and Care publicó en 2024 la actualización más completa hasta la fecha sobre los factores que contribuyen al desarrollo de la demencia. Su conclusión, formulada con precisión: la Comisión calcula que, teóricamente, hasta un 45% de los casos podrían prevenirse o retrasarse actuando sobre estos 14 factores (fracción atribuible poblacional ponderada total del 45,3%). La palabra «teóricamente» es deliberada: es lo que ocurriría si esos 14 factores se eliminasen por completo de la población, algo que ninguna intervención real consigue.

    No factores genéticos. No factores inevitables.
    Factores sobre los que cada persona — y cada familia — puede actuar.

    Qué dice exactamente la ciencia

    La demencia afecta hoy a más de 55 millones de personas en todo el mundo. En España, el daño cerebral adquirido — que incluye el ictus como causa principal — genera más de 104.000 nuevos casos cada año, y es la primera causa de discapacidad adquirida en adultos.

    Durante décadas, la narrativa dominante fue fatalista: la demencia era una consecuencia inevitable del envejecimiento, algo que le ocurría a ciertas personas por razones en gran parte fuera de su control.

    The Lancet Commission lleva años desmontando esa narrativa con datos.

    En su primera publicación en 2017 identificaron 9 factores modificables. En 2020 ampliaron la lista a 12. La revisión de 2024 incorporó dos factores nuevos frente a los 12 de 2020: el colesterol LDL alto y la pérdida de visión no tratada, y elevó la estimación teórica del 40% al 45%.

    En palabras de la propia Comisión, casi la mitad de las demencias podrían teóricamente prevenirse eliminando estos 14 factores de riesgo.

    Los 14 factores de riesgo modificables

    Estos son los 14 factores identificados por The Lancet Commission, agrupados por la etapa vital en la que su impacto es mayor. Entre paréntesis, la fracción atribuible poblacional (PAF) ponderada que la Comisión asigna a cada uno: el porcentaje de casos de demencia atribuible a ese factor.

    Etapa temprana de la vida

    1. Menor nivel educativo (5%)

    La educación construye lo que los neurocientíficos llaman reserva cognitiva: la capacidad del cerebro para resistir el deterioro y compensar daños. Cuanto mayor sea la estimulación intelectual en las etapas tempranas, mayor es esa reserva. Y la buena noticia es que la reserva cognitiva se puede seguir construyendo a cualquier edad.

    Mediana edad (18-65 años)

    2. Pérdida auditiva (7%)

    La pérdida de audición sin tratar obliga al cerebro a dedicar más recursos a descifrar el sonido, empobreciendo otras funciones cognitivas. Además, reduce la participación social, otro factor de riesgo. Los audífonos y el tratamiento temprano marcan una diferencia documentada.

    3. Colesterol LDL alto (7%) ★ nuevo en 2024

    El colesterol LDL elevado contribuye a la acumulación de placas amiloides — uno de los marcadores característicos del Alzheimer — y aumenta el riesgo cardiovascular que afecta al cerebro. Controlarlo, a través del estilo de vida o la medicación, es también prevención neurológica.

    4. Depresión (3%)

    La depresión no tratada aumenta de forma marcada el riesgo de desarrollar demencia. No es solo un factor emocional: la depresión genera cambios neurobiológicos reales que afectan la estructura y función del cerebro a largo plazo.

    5. Traumatismo craneoencefálico (3%)

    Los traumatismos craneoencefálicos — aunque sean leves y repetidos — aumentan significativamente el riesgo de demencia posterior. La rehabilitación especializada tras un daño cerebral adquirido no solo mejora la calidad de vida inmediata: también protege la salud neurológica a largo plazo.

    6. Inactividad física (2%)

    El ejercicio regular aumenta el flujo sanguíneo al cerebro, favorece la producción de BDNF (el "fertilizante" neuronal), y mejora la memoria, la atención y la plasticidad cerebral.

    7. Tabaquismo (2%)

    Fumar daña los vasos sanguíneos de todo el cuerpo, incluidos los cerebrales. Lo que sorprende a muchos es que dejar de fumar a cualquier edad produce beneficios mesurables para el cerebro. No es demasiado tarde.

    8. Diabetes (2%)

    La diabetes mal controlada genera daño vascular y procesos inflamatorios que afectan al cerebro. El control glucémico es también, indirectamente, cuidado cerebral.

    9. Hipertensión (2%)

    La tensión arterial elevada daña los vasos sanguíneos cerebrales de forma progresiva y silenciosa. Controlarla — con hábitos de vida o medicación — protege directamente al cerebro.

    10. Obesidad (1%)

    La obesidad está asociada a inflamación sistémica, diabetes y problemas cardiovasculares, todos ellos factores que afectan la salud cerebral. El peso corporal influye en el cerebro más de lo que solemos pensar.

    11. Consumo excesivo de alcohol (1%)

    El consumo elevado de alcohol está directamente asociado a deterioro cognitivo acelerado. Moderar el consumo es una de las acciones con mayor impacto potencial.

    Edad avanzada (más de 65 años)

    12. Aislamiento social (5%)

    Las interacciones sociales estimulan el cerebro, regulan el estado emocional y activan redes neuronales que el aislamiento deja inactivas. El aislamiento sostenido es uno de los factores con mayor peso en esta etapa.

    13. Contaminación del aire (3%)

    Las partículas finas de la contaminación atmosférica atraviesan la barrera hematoencefálica y generan inflamación cerebral. Es un factor sobre el que los individuos tienen control limitado, pero que puede compensarse parcialmente con otras intervenciones.

    14. Pérdida de visión no tratada (2%) ★ nuevo en 2024

    Al igual que la pérdida auditiva, la pérdida de visión sin tratar reduce la estimulación sensorial del cerebro y acelera el deterioro cognitivo. Las intervenciones simples — como las gafas correctoras o la cirugía de cataratas — tienen un impacto documentado en la salud cerebral.

    Dos factores son nuevos en la revisión de 2024 frente a los 12 de la revisión de 2020: el colesterol LDL alto y la pérdida de visión no tratada.

    Lo que la OMS recomienda NO hacer

    La segunda edición de las guías de la Organización Mundial de la Salud sobre reducción del riesgo de deterioro cognitivo y demencia (julio de 2026) es explícita en un punto que rara vez aparece en los contenidos divulgativos: no recomienda tomar suplementos de vitamina B, vitamina E, ácidos grasos omega-3 ni multivitamínicos para prevenir el deterioro cognitivo en ausencia de una deficiencia diagnosticada.

    Dicho de otro modo: si no hay un déficit confirmado por su médico, el dinero invertido en suplementos no tiene respaldo en la evidencia disponible. Los factores de la lista anterior sí lo tienen.

    Cómo se agrupan estos factores: 4 grandes áreas de acción

    Aunque la lista de 14 factores puede parecer extensa, se puede organizar en cuatro grandes áreas que facilitan la acción concreta:

    🏃 Cuerpo

    Actividad física, control de tensión arterial, peso, diabetes y alcohol.

    🧠 Mente

    Estimulación cognitiva, tratamiento de la depresión, formación continua, rehabilitación tras DCA.

    🌿 Entorno

    Dejar de fumar, reducir la exposición a contaminación, tratar la pérdida auditiva y de visión.

    🤝 Vínculos

    Vida social activa, participación comunitaria, conexión intergeneracional.

    Actuar en una sola área ya tiene impacto. Actuar en varias, de forma sostenida, multiplica los efectos.

    Lo que esto significa para las familias que viven con daño cerebral adquirido

    Para las familias de personas con daño cerebral adquirido, estos datos tienen una lectura particular.

    El daño cerebral adquirido — provocado por ictus, traumatismos craneoencefálicos, tumores cerebrales u otras causas — es en sí mismo uno de los 14 factores de riesgo identificados por The Lancet. Esto significa que la rehabilitación neurológica especializada tras un DCA no solo mejora la función y la calidad de vida del participante: también es, literalmente, prevención de demencia.

    Cada sesión de fisioterapia que mejora la movilidad está combatiendo la inactividad física.

    Cada taller de estimulación cognitiva está construyendo reserva cognitiva.

    Cada actividad grupal en el centro está combatiendo el aislamiento social.

    Cada apoyo psicológico está tratando una depresión que, sin intervención, doblaría el riesgo neurológico.

    En Neurovida, nuestros participantes trabajan cada día sobre 6 de los 14 factores de riesgo identificados por The Lancet — no como un objetivo abstracto, sino como consecuencia natural de un programa multidisciplinar diseñado para el bienestar neurológico integral.

    10 acciones que puedes empezar hoy

    La prevención no requiere esperar a un diagnóstico. Estas son diez acciones concretas, respaldadas por la evidencia, que puedes incorporar ahora:

    1. 1

      Muévete 30 minutos al día. Caminar, nadar, bicicleta. El movimiento es medicina cerebral con mecanismo biológico demostrado.

    2. 2

      Controla tu tensión arterial y tu colesterol LDL. Revisiones regulares con tu médico de cabecera. Los números importan.

    3. 3

      Deja de fumar. A cualquier edad, el cerebro responde positivamente al abandono del tabaco.

    4. 4

      Protege tu audición y tu visión. No dejes sin tratar una pérdida sensorial. Las consecuencias son más profundas de lo que parecen.

    5. 5

      Mantén una vida social activa. Planifica encuentros, mantén conversaciones, participa en actividades grupales. El cerebro necesita conexión.

    6. 6

      Aprende algo nuevo cada semana. Un idioma, un instrumento, una receta, una habilidad manual. Construye reserva cognitiva activamente.

    7. 7

      Cuida tu salud mental. Si reconoces síntomas de depresión en ti o en un familiar, busca ayuda. No es debilidad: es prevención.

    8. 8

      Modera el consumo de alcohol. No existe un umbral seguro para el cerebro. Menos siempre es mejor.

    9. 9

      Busca ayuda especializada ante cualquier síntoma neurológico. La rehabilitación temprana tras un daño cerebral adquirido marca la diferencia entre recuperación y deterioro.

    10. 10

      Considera un centro de día especializado. Un programa multidisciplinar actúa simultáneamente sobre múltiples factores de riesgo. No es solo cuidado: es prevención activa.

    En Neurovida, la prevención es parte de lo que hacemos cada día

    Neurovida es un centro de día neurológico especializado en Madrid, con centros en Argüelles, Hermosilla y Avenidas. Nuestros participantes — personas con daño cerebral adquirido y sus familias — trabajan cada jornada con un equipo multidisciplinar formado por fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, logopedas, neuropsicólogos y trabajadores sociales.

    No solo acompañamos la recuperación. Diseñamos programas individualizados que actúan directamente sobre los factores de riesgo que la ciencia ha identificado como modificables.

    Porque la prevención no empieza con un medicamento.
    Empieza con una decisión. Y nosotros estamos aquí para acompañarla.

    ¿Quieres conocer nuestro programa o tienes preguntas sobre el cuidado de un familiar con daño neurológico?

    913 726 343

    neurovida.es

    info@neurovida.es

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    Preguntas frecuentes

    ¿Cuántos factores de riesgo de demencia se pueden modificar?

    La Comisión Lancet identificó 14 factores de riesgo modificables en su revisión de 2024. Fueron 9 en 2017 y 12 en 2020. Los dos incorporados en 2024 son el colesterol LDL alto y la pérdida de visión no tratada.

    ¿De verdad se puede prevenir el 45% de las demencias?

    La Comisión calcula que teóricamente hasta un 45% de los casos podrían prevenirse o retrasarse actuando sobre los 14 factores. La palabra "teóricamente" es deliberada: describe lo que ocurriría si esos factores se eliminaran por completo de la población, algo que no es alcanzable en la práctica. Es una estimación poblacional, no una probabilidad individual.

    ¿A qué edad hay que empezar a cuidar estos factores?

    La Comisión los distribuye en tres etapas vitales: educación en la etapa temprana; audición, colesterol, depresión, traumatismos, actividad física, tabaco, diabetes, hipertensión, obesidad y alcohol en la mediana edad (18 a 65 años); y aislamiento social, contaminación del aire y pérdida de visión a partir de los 65. Su conclusión es que nunca es demasiado pronto ni demasiado tarde.

    ¿Sirven los suplementos vitamínicos para prevenir el deterioro cognitivo?

    Las guías de la Organización Mundial de la Salud de 2026 recomiendan explícitamente no tomar suplementos de vitamina B, vitamina E, omega-3 ni multivitamínicos con el objetivo de prevenir el deterioro cognitivo, salvo que exista una deficiencia diagnosticada.

    Si ya hay un diagnóstico, ¿sirve de algo actuar sobre estos factores?

    Estos factores describen el riesgo de desarrollar demencia, no el tratamiento de una demencia ya diagnosticada. Dicho esto, varios de ellos —actividad física, audición, visión, aislamiento social, control de la tensión y la diabetes— siguen influyendo en la calidad de vida y en la evolución funcional, y forman parte del abordaje habitual tras el diagnóstico.

    Fuentes

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