El lenguaje automático y la publicidad

Imagen anuncio Perlan

Los mejores hallazgos surgen fruto del trabajo y la casualidad, y así pasó también en esta ocasión. Una mañana me acerqué a saludar a un participante de Neurovida: Buenos días, ¡Pero qué cara más suave tienes! – Le dije mientras le acariciaba la cara. A lo que, otro señor, que estaba a su lado, me respondió de forma automática: «lavado con Perlan». Me quedé bastante sorprendida al escucharlo, ya que se trata de una persona que apenas conserva el lenguaje y tiene dificultades severas para comunicarse.

 

Esta anécdota me hizo reflexionar acerca del poder que puede tener la publicidad sobre el lenguaje y la memoria. Nos sorprendería la cantidad de anuncios que nuestro cerebro es capaz de almacenar. ¿Te atreves a comprobarlo?

¿Qué es lo primero que contestarías si te dijera…?

Leche, cacao, avellana y….

Es la española una aceituna como…

Las muñecas de famosa….

Yo soy aquel negrito del África…

¡Exacto!, todos sabemos terminar la frase, pese a que llevemos años sin ver o escuchar aquellos anuncios.

¿Por qué almacenamos esta información en nuestro cerebro?

Imagen publicidad Cola-Cao

El lenguaje y la memoria son procesos diferenciados pero complejamente interconectados. Los anuncios publicitarios juegan con nuestra memoria, su objetivo es dejar grabado un mensaje clave de la marca en la mente de los consumidores para que, aunque estos no recuerden el anuncio completo, se queden con el eslogan. Utilizan mensajes fáciles de recordar, optimistas y pegadizos que quedan grabados en nuestra memoria.

 

Hoy en día nos falta mucho por conocer acerca de las áreas cerebrales que se encargan de la memoria y el lenguaje, lo que sí tenemos claro es que hay un componente que las relaciona y es el componente emocional. Todos recordamos las notas musicales, canciones o poesías, y si analizamos lo que tienen en común es que en su día las aprendimos ligadas a una vivencia emocional. Ocurre igual con los anuncios, ya que tienen un componente emocional y autobiográfico que hace que los integremos como algo cotidiano.

Nos referimos al lenguaje automático, una forma de expresión espontánea producida sin la intervención de la voluntad de la persona. Un ejemplo de lenguaje automático también serían los números, los días de la semana y meses del año o los refranes.

El lenguaje en la enfermedad de Alzheimer sufre un deterioro progresivo, llegando a ser prácticamente inexistente en la última etapa. Las habilidades lingüísticas y comunicativas se van mermando según avanza la enfermedad. El lenguaje tiende a simplificarse y la comprensión disminuye paulatinamente. Sin embargo, la gramática y los aspectos más automáticos del lenguaje se conservan hasta estadios avanzados. Por lo tanto el lenguaje automático se mantiene estable conforme se desarrolla la enfermedad, ya que permanece almacenado en la memoria a largo plazo.

Imagen publicidad «La Española»

Por último os quería recomendar un libro que recoge cuarenta y cinco anuncios que sin duda forman parte de nuestra vida y por supuesto de nuestra memoria, con el que tanto vosotros como vuestros familiares podréis disfrutar coloreando y despertando un montón de recuerdos felices. Espero que os guste. Colorea tu memoria

Patricia Durán Logopeda y experta en daño neurológico y motricidad orofacial.

En esta ocasión participa en el Blog de Neurovida Patricia Durán graduada en Logopedia y experta en daño neurológico y motricidad orofacial.

«Logopeda de profesión, manitas de vocación con muchas ganas e imaginación me baso en uno de mis hobbies para crear materiales dinámicos y creativos para hacer más amenas las sesiones. Es maravilloso crear estrategias para poder ayudar a estas personas a comunicarse, porque logopedia es oír una lágrima, articular una emoción, vocalizar un deseo, leer el alma y escribir una sonrisa».

-Patri.