Hoy en día la palabra Fisioterapia la podemos encontrar con multitud de definiciones como:

-La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a la fisioterapia como: “la ciencia del tratamiento a través de medios físicos, ejercicio terapéutico, masoterapia y electroterapia. Además, la Fisioterapia incluye la ejecución de pruebas eléctricas y manuales para determinar el valor de la afectación y fuerza muscular, pruebas para determinar las capacidades funcionales, la amplitud del movimiento articular y medidas de la capacidad vital, así como ayudas diagnósticas para el control de la evolución”.

-Método curativo de algunas enfermedades y lesiones físicas que se fundamenta en la aplicación de agentes físicos naturales o artificiales como la luz, el calor, el frío, el ejercicio físico, las radiaciones luminosas, los rayos X, etc.

-La Fisioterapia es el arte y la ciencia del tratamiento físico, es decir, el conjunto de técnicas que mediante la aplicación de medios físicos, curan, previenen, recuperan y readaptan a los pacientes susceptibles de recibir tratamiento físico”

-La Fisioterapia es el servicio únicamente proporcionado por, o bajo la dirección y supervisión de un fisioterapeuta e incluye la valoración, diagnóstico, planteamiento, intervención y evaluación. El movimiento completo y funcional es la base de lo que se considera estar sano”

Así podría rellenar cientos de páginas con diferentes definiciones comunes y superficiales que describen a la fisioterapia… No digo que la base de todas éstas no sea cierta, claro que lo es, pero considero que hay mucho más…

Me gustaría compartir uno de los casos más increíbles y bonitos con los que me he encontrado en Neurovida:

Natividad es una señora de 86 años que se incorporó al Multiespacio para recibir rehabilitación física tras ser atropellada por una motocicleta el 17 de Marzo del 2017.  Tras el accidente fue asistida por el SUMMA e ingresó en el Hospital con diagnóstico de Traumatismo Craneoencefálico grave (TCE).

Como consecuencia del TCE sufrió fractura de costillas, clavícula y disección de la arteria subclavia derecha. Allí fue inducida con sedación durante cuatro días con ventilación mecánica. Después fue derivada a la UCI de otro Hospital el 31 de Marzo del 2017 para comenzar un tipo rehabilitación física más específica para su caso. Los dos meses siguientes tras el ingreso, comenzó con un cuadro de trastorno conductual y de comportamiento por frontalización producido por daño axonal difuso post TCE. Pese a recibir las dosis habituales de neurolépticos para el control del comportamiento, la agresividad verbal fue importante incluso llegando a dosis elevadas de  50 mg cada 8 horas de clorpromazina y 200 mg cada 12 horas de quetiapina.

Tras recibir rehabilitación física diaria e individualizada (según los informes aportados) consiguió realizar trayectos cortos deambulando con andador y acompañada por una persona. Tras casi 8 meses de rehabilitación, el Hospital decidió darle el alta el 2 de Noviembre del 2017 tras cumplir el periodo establecido en la Unidad. (7 meses)

Tras recibir el alta, María una de sus dos hijas, decidió buscar de inmediato un lugar donde su madre pudiera seguir rehabilitándose y pudiera conseguir la calidad de vida que tenía antes (o parecida). Se informó por Internet sobre lugares de Neurorrehabilitación, contactó con nosotros y por fin conocimos a Nati.

Nati llegó al centro el 6 de Noviembre del 2017 en silla de ruedas propulsada por una persona, con desorientación, apatía, desmotivación, frustración, labilidad emocional, alteración de la memoria, pérdida de autocontrol…

El primer día que comenzó fisioterapia, pude valorar que a nivel físico había mucho que trabajar: pérdida de fuerza muscular generalizada, alteración en el equilibrio estático y dinámico, mal esquema corporal, afectación de la coordinación, debilidad y fatiga.

Las primeras sesiones con Nati fueron muy cuesta arriba, ya que, su estado de ánimo no ayudaba a la hora del tratamiento. Todo lo veía negativo, todo lo que hacíamos no servía para nada, eramos una molestia para ella, el centro era un horror, aquí sólo perdía el tiempo…

Lo más fácil habría sido pensar ¡Vaya carácter tiene esta señora! Pero… ¿os habéis parado a pensar alguien cómo podría sacar Nati algo positivo y bueno de su nueva situaciópn tras lo ocurrido? Antes del accidente Nati era una persona completamente independiente, vivía sóla, cocinaba, viajaba,  no necesitaba  la ayuda de nadie para nada, ahora, le tenían que llevar en silla de ruedas a todos los sitios, ayudarle en el aseo, meterle en la cama, ayudarle en la vestimenta…

Creo que la clave para que un tratamiento sea efectivo es que la persona esté a gusto durante toda la sesión, sentirse comprendida, escuchada, valorada, importante y sobre todo PERSONA, lo demás seguirá la evolución que tenga que seguir.

Sin duda la motivación y las ganas de conseguir algo son básicas para la mejoría y… ¿cómo vamos a tenerlas si no estamos bien anímicamente?

Cuando pasó a la sala de fisioterapia conmigo le pregunté a Nati: ¿Qué quieres conseguir? Ella me dijo: Caminar. El objetivo principal de Nati era VOLVER A CAMINAR  por lo que yo ya no tuve nada más que preguntar, diseñé un plan de trabajo junto a ella que se basaría en nuestro único objetivo, la marcha.

Con el paso de las semanas Nati fue ganando fuerza muscular (sobre todo en MMII) mejoró su esquema corporal en estático y en dinámico, mejoró el equilibrio y la coordinación de pasos durante la marcha y sobre todo su estado de ánimo.Qué curioso ¿verdad? Todos los déficits que valoré tras el ingreso al conocerla, los fuimos mejorando trabajando el único objetivo que quería ella, caminar.

Ahora mismo Nati y yo seguimos trabajando juntas, todos los días salimos a caminar a la calle (algunos trayectos ella sola, sin ningún tipo de apoyo en mí) subimos y bajamos escaleras y rampas, charlamos… Puedo decir que ahora Nati saluda todos los días con una sonrisa a todas las compañeras del trabajo, a sus compañeros de grupo, nos pregunta por nuestros problemas, nos abraza…

Nati ha vuelto a sonreír, pero no por volver a caminar (que claro que ayuda)… Creo casi a ciencia cierta, que aunque Nati no hubiera mejorado físicamente como hasta ahora, su estado de ánimo sería muy muy parecido al actual.                                                                                        

Creo y me reafirmo que lo importante está  en ESCUCHAR y ENTENDER a la persona.

 Ahora mismo Nati viene al centro caminando acompañada por una persona del brazo, se para a saludar a todos los trabajadores que se cruza, charla con sus compañeros.

 En las sesiones de fisioterapia hace trayectos de medio recorrido sin ningún tipo de apoyo, sólo supervisada, se levanta y se sienta sola de la silla calculando bien las distancias y el descenso del peso.

Lo que me aporta Neurovida es mucho más que buenos resultados en mis tratamientos.

 

Marta Morales Fernández 
Fisioterapeuta en Neurovida.
www.neurovida.es