Imagínate que cierras los ojos y, cuando los abres, todo lo que está en tu lado izquierdo desaparece…

Imagínate que una mañana, al despertarte, has perdido toda la sensibilidad de tu hemicuerpo derecho y que no eres  capaz ni de distinguir si el agua de la ducha está fría o caliente…

Imagínate que cada vez que te llevas un alimento a la boca, para ti se convierte en el peor momento del día; ya que no sabes si esta vez te atragantarás o no…

Imagínate que a partir de hoy, en todas tus reuniones familiares o con amigos; vas a volver a tu casa enfadado; porque no has sido capaz de hablar con nadie… ya que durante la velada has estado oyendo todas las conversaciones que se daban a la vez y no has podido atender a una sola…

O, imagínate que al abrir los ojos necesitas ayuda de una persona para realizar las actividades que hoy te parecen tan íntimas; como pasar al baño o darte una ducha…

Se estima que en España se producen más de 104.000 nuevos casos de Daño Cerebral Adquirido al año.

Niñ@s con muy poca edad; adolescentes en su etapa educativa o a punto de terminarla, adult@s disfrutando de su plenitud laboral, otr@s  pensando en su pronta jubilación y personas  mayores saboreando, por fin, todo lo ‘sembrado’ en su vida; de repente un día cierran los ojos y, sin ni siquiera darles la oportunidad de imaginárselo previamente, viven todos o alguno de estos síntomas…

Y, muchas veces sin haber digerido ni aceptado su nueva realidad; comienza lo que muchos llamamos su proceso rehabilitador. Ese proceso en el que los objetivos más comunes a conseguir son volver a andar, a mover el brazo afectado con una buena funcionalidad o volver a comunicarse  sin dificultad.

Pero poco sabemos del esfuerzo que hacen estas personas, por ejemplo, para antes de poder dar dos pasos sin ayuda, puedan mantener el equilibrio estando sentados en su silla de ruedas, para después poder llegar a levantarse sin apoyarse en nadie, conseguir flexionar una rodilla de forma correcta cargando todo su peso en la otra pierna para poder levantar el pie y conseguir  apoyarlo en el suelo de la manera más segura evitando en todo momento una caída…

Tampoco sabemos mucho de lo frustrante que es dejarse uno de tus brazos olvidado detrás de tu espalda cuando te pones boca arriba en la cama; ya que después de la lesión has perdido toda tu sensibilidad y tu cerebro ‘ha decidido’ olvidarlo y borrarlo de tu esquema corporal… Pero también nos perdemos de lo que sienten cuando, de repente, empiezas a sentir frío y calor en ese brazo, que tienes un objeto agarrado con tu mano cuando antes apenas ni lo percibías y de lo bien que sienta cuando alguien especial te acaricia y tú lo sientes y consigue erizar toda tu piel…

Y, mucho menos sabemos lo que es perder tu voz y el control de tu cerebro que le manda palabras a tu boca que tú no quieres decir… y lo bien que te sientes cuando de repente sale una frase perfecta cantando una de tus canciones preferidas o que puedes volver a leer en voz alta y que todos a tu alrededor te entiendan…

Hoy, día 26 de Octubre se celebra el día del Daño Cerebral Adquirido. Una fecha que conmemora y pretende hacer visible a todas aquellas personas que han sufrido una lesión neurológica sobrevenida y que, en mayor o menor medida, se han tenido que adaptar a una nueva realidad.

Pero nosotros celebramos muchísimo más…

Hoy celebramos que será el día en el que, Mari Tere, que sufrió un ictus hace un año y medio; volverá a subir las escaleras por tercera vez desde su daño cerebral.

Celebramos que hoy, Juan Ignacio, que sufrió un derrame cerebral en el 2015, podrá ponerse de pie con ayuda de una persona y poder alcanzar por fin, con su mano derecha, ese objeto que su terapeuta tan lejos le pone cada día…

Celebramos que también hoy, Miguel Ángel, que sufrió  un traumatismo craneoencefálico como consecuencia de una caída el año pasado; hoy ha conseguido trazar una letra A gigante con su mano derecha y, al conseguirlo, ha sonreído levantando ambas comisuras labiales a la vez.

Y celebramos que Flor, que fue víctima de un accidente de tráfico hace algunos años; hoy ha conseguido focalizar su atención y mantener una conversación de unos minutos de duración a pesar de todos los estímulos distractores que tenía a su alrededor….

Y, mañana, un viernes cualquiera para muchos y sin conmemoraciones ni eventos especiales por parte de las administraciones ni medios de comunicación; será otro día especial para todas las personas que sufren un Daño Cerebral Adquirido, para sus familias y para todos los profesionales que tenemos la suerte de poder acompañarles en esta aventura; ya que todos los días tendremos algo que celebrar y ganas, de que por fin, su visibilidad sea real y no se quede solo en un día al año.

 

Miriam Carretero Díaz
Coordinadora de Neurovida,
Multiespacio de Terapia y Convivencia