En los últimos años, la musicoterapia ha pasado de ser un concepto desconocido en España, a sonar cada vez más en artículos relacionados con la salud, educación y proyectos sociales. Es difícil entender por qué este tipo de terapia ha tardado tanto en desarrollarse en nuestra sociedad, ya que la música y el sonido han acompañado al ser humano desde su aparición. Como psicóloga de formación, especializada en psicogerontología, y con más de 15 años a mis espaldas cantando y tocando la guitarra, el camino estaba más que claro: la musicoterapia.

¿Qué es la musicoterapia?

La musicoterapia es la utilización de la música y de sus elementos (sonido, ritmo, melodía y armonía) por parte de un musicoterapeuta profesional, con un paciente o grupo, en un proceso diseñado para promover y facilitar la comunicación, la interacción, el aprendizaje, la movilidad, la expresión, la organización y otros objetivos terapéuticos cuyo objetivo último es trabajar las necesidades físicas, emocionales, sociales y cognitivas de las personas.

La musicoterapia en Neurovida

En Neurovida no ha podido encajar mejor el proyecto de musicoterapia. Con el enfoque multifuncional del que parte el centro, la musicoterapia es la aliada perfecta de las terapias de psicología, logopedia e incluso fisioterapia.

Desde la musicoterapia se trabajan muchos aspectos importantes en el día a día de los participantes. El buen estado de ánimo es fundamental en enfermedades neurodegenerativas y daño cerebral, ya que con un estado de ánimo bajo es muy difícil progresar en aquello que se quiere trabajar. La comunicación también es muy importante para todos nosotros, ya que somos seres sociales. En este sentido, la musicoterapia es muy útil en personas con demencias en cualquier fase de la enfermedad o con daño cerebral, ya que abre una nueva vía de comunicación entre terapeuta y participante a través del sonido, el instrumento y la canción.

El participante nos dice cómo se encuentra de forma indirecta y no explícita, a través de su interacción con la música: cómo toca, cómo escucha y cómo siente la música. La memoria y la atención se trabajan desde la música, recordando letras de canciones, melodías, artistas, e incluso aprendiendo nuevas canciones. Estos son sólo algunos de los aspectos que se trabajan con los participantes.

Una sesión de musicoterapia

Para entender cómo funciona una sesión de musicoterapia, os voy a contar un día cualquiera en Neurovida. Nada más entrar, con mi guitarra al hombro y en el otro brazo los instrumentos de pequeña percusión para que toquen, me reciben con una sonrisa. Aunque muchos no se acuerden de mi nombre, sí se acuerdan de que otros días hemos tocado y cantado, y que ahora les toca música. Cada sesión empieza con nuestra canción de bienvenida, una canción compuesta por mí y para ellos. Sólo para empezar, con esta canción trabajamos la memoria (incluso los participantes con un estado muy avanzado de la enfermedad la recuerdan después de cantarla otros días), la atención, la orientación personal, espacial y temporal (vamos diciendo sus nombres y dando los buenos días uno a uno), el ritmo (importante para la marcha), la movilidad (dando palmas y haciendo gestos), etc.

Es importantísimo empatizar con el grupo y recoger el estado de ánimo general, para adecuar la sesión a las necesidades del grupo y realizar un trabajo digno para ellos. Hay días que están más inquietos o agobiados; esos días la sesión se centra en empatizar con esa emoción y redirigirles a un estado más tranquilo. Una forma de lograr este objetivo es matizando la canción de bienvenida, bajando el tempo, dándoles un instrumento para que centren su atención en él y se metan más fácilmente en la música.

Después de darnos la bienvenida, calentamos la voz cantando una canción conocida por ellos, enfatizando el canto y la armonía ya que así llegamos directamente a la emoción. Es increíble ver cómo una persona que ya apenas habla canta entera una canción. A continuación, reparto instrumentos de pequeña percusión y hacemos una canción improvisada. Es imprescindible conectar con las personas y hacer la música en función de cómo esté tocando el/la participante. Aquí hay que estar atentos al lenguaje no verbal: expresión facial, postura, cómo está tocando el instrumento…Es impresionante ver el cambio que se produce en la persona después de una canción en la que ha participado y con la que ha conectado emocionalmente. Finalmente, nos despedimos con una canción que también he compuesto para ellos y la mayoría ha aprendido, en la que nos decimos adiós uno a uno.

Alguna vez me han preguntado cómo me puedo dedicar a esto, que es muy duro, etc. La respuesta es que a pesar de que yo doy todo de mí en las sesiones, ellos me dan aún más. Las sonrisas, las palabras que intercambiamos durante y después de las sesiones, son todas de gratitud y de amor. Y es que tanto en la musicoterapia como en Neurovida, eso es lo más importante: amar; involucrarse con los participantes y sus familiares, dar el máximo de ti, ofrecer una calidad de vida digna sin importar el grado de deterioro. Estas y muchas otras cosas son las que me permiten decir que tengo un trabajo maravilloso.

 

Patricia Sevener.